
La verdad es que el embarazo de Laia fue algo que recordaré siempre, esa sensación de tener una vida creciendo dentro de ti es algo que nadie puede imaginar a no ser que se haya vivido. Es una etapa llena de preocupaciones, vas a cada ecografía con el corazón en un puño rezando para que todo vaya bien, pero cuando te dicen que todo está perfecto vuelves a disfrutar de cada momento, de cada patadita, de cada sensación...
No tuve apenas vómitos ni nauseas, cuando las tenía era muy puntuales y se pasaban pronto, lo único que al final lo pasé un poquito mal porque tenía la tensión alta y había leído cosas en internet bastante malas y me obsesioné un poco, pero al final gracias a Dios fue todo de maravilla y deseando repetir una experiencia tan bonita, a ver si nos animamos pronto :)
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